22 febrero 2012

OBESIDAD

La barriga: peligrosa "curva de la felicidad"


El exceso de grasa abdominal aumenta el riesgo de infarto de miocardio, infarto cerebral, diabetes, disfunción eréctil y otras dolencias
  • Por MARIA MANERA
El exceso de grasa acumulada en el abdomen recibe varios nombres: barriga cervecera, rueda de repuesto, forma de manzana y curva de la felicidad, entre otros. Desde el punto de vista técnico, se denomina obesidad abdominal u obesidad androide.

Sea cual sea la denominación, el rasgo común es el riesgo que confiere: según el blog de salud de la Escuela de Medicina de Harvard, aumenta el riesgo de infarto de miocardio, infarto cerebral, diabetes, disfunción eréctil y otras serias dolencias.

La grasa corporal es imprescindible para el organismo. Sirve para almacenar energía y para aislar y proteger el cuerpo y los órganos vitales, entre otras funciones trascendentales. Por ello, en un varón adulto sano, entre un 12% y un 20% de su organismo está compuesto por grasa, una proporción que asciende hasta un 20% o 30% en el caso de la mujer. Cuando el porcentaje de masa grasa supera el 25% en los hombres y el 33% en las mujeres, se considera obesidad, ya que si bien a menudo se define la obesidad como un exceso de peso, este exceso de masa corporal debe ser a expensas de grasa. Para valorar el grado de riesgo asociado a una cantidad excesiva de grasa abdominal, se utiliza el perímetro de la cintura. Se estiman parámetros de riesgo a partir de 95 cm en varones y 82 cm en mujeres y un riesgo muy elevado, a partir de 102 cm en varones y 88 cm en mujeres.

Causas y riesgos de la obesidad

A pesar de la denominación popular "barriga cervecera", esta bebida fermentada no es la responsable de la obesidad abdominal. O al menos no es la única responsable. Son las conclusiones de un estudio elaborado entre la población de la República Checa, donde se detectó que la ingesta de cerveza no estaba relacionada con un mayor índice de masa corporal ni con un índice cintura/cadera superior. El exceso de calorías global, provenientes de bebidas calóricas (cerveza, vino, bebidas azucaradas) y de alimentos, combinado con la falta de actividad física, es el responsable de que se acumule el exceso de energía en las células grasas.
La ingesta de cerveza no está relacionada con un mayor índice de masa corporal, según un estudio
Tal y como indica el reciente Consenso FESNAD-SEEDO, "Recomendaciones nutricionales basadas en la evidencia para el tratamiento y prevención del sobrepeso y la obesidad en adultos", desde 1996 hasta 2011 se han identificado varios estudios dirigidos a establecer asociaciones entre el consumo de alcohol y la ganancia de peso o incrementos en el perímetro abdominal. A pesar de que muestran observaciones contradictorias e inconsistentes, algunas evidencias sí sugieren cierta asociación entre el consumo de alcohol (sea o no en forma de cerveza) y la ganancia de peso.
Es bien sabido que la obesidad confiere riesgos para la salud. Para analizar este riesgo de morbimortalidad asociado a esta enfermedad, debe tenerse en cuenta el grado de exceso de peso, otros factores de riesgo y otras enfermedades, así como la distribución de la grasa corporal. La mayoría de estudios coinciden en que estos peligros son mayores cuando el exceso de grasa se localiza en la zona abdominal, ya que se relacionan con factores de riesgo cardiovascular como hipertensión o dislipemia y comportan más complicaciones metabólicas, en especial, enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2.

La mejor arma contra la obesidad: la prevención

Actividad física, alimentación saludable, no fumar y no beber alcohol. Un estilo de vida saludable es, sin duda, la mejor manera para gozar de una buena salud. Para evitar la obesidad abdominal, las evidencias disponibles sugieren que un mayor seguimiento de la dieta mediterránea prevendría el aumento del perímetro abdominal.
El otro componente esencial en el mantenimiento del peso corporal es la actividad física, la cual provoca una disminución preferencial de grasa abdominal. Según la Asociación Internacional para el Estudio de la Obesidad, la práctica preventiva recomendable (para que las personas con sobrepeso no deriven hacia obesidad) sería realizar entre 45 y 60 minutos de actividad física diaria. En las etapas de mantenimiento (para evitar la recuperación del peso perdido), se tendría que invertir de 60 a 90 minutos diarios de actividad física de intensidad moderada.

¿PERA O MANZANA?

Una de las denominaciones coloquiales de la obesidad abdominal es "obesidad en forma de manzana". Este calificativo hace referencia a la acumulación de grasa en el abdomen, mucho más frecuente en los hombres que en las mujeres, en quienes el exceso de grasa se distribuye de forma preferente en las nalgas y en los muslos. En este último caso, se denomina obesidad en forma de pera o ginoide (femenina) y, aunque es mejor evitar cualquier exceso anómalo de grasa, no comporta tantos riesgos para la salud como la acumulación de grasa abdominal. El sobrepeso y la obesidad son el quinto factor de riesgo de fallecimiento en el mundo. Cada año fallecen por lo menos 2.8 millones de personas adultas como consecuencia del sobre peso o la obesidad. La causa fundamental es un desequilibrio energético entre calorías consumidas y gastadas, o sea el mayor incremento de consumo de comidas hipercalóricas en relación a las vitaminas, minerales y otros micronutrientes, obviamente menor actividad física.

Es un aporte de OA3AAW-Ezzart Esteban.

2 comentarios:

Ezzart Esteban dijo...

Los síntomas que desenmascaran al Alzheimer, la enfermedad crónica que provoca mayor dependencia, por encima de otras como el ictus, la enfermedad de Parkinson o las enfermedades vasculares.
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(Foto: Getty/Simarik)
Las enfermedades neuronales siguen estando fuertemente estigmatizadas en la sociedad actual al englobadas dentro de la categoría de ‘demencias’ y asociarlas al envejecimiento.
Sin embargo, la pérdida de memoria (síntoma principal) cada día afecta a personas más jóvenes. Por eso, los expertos señalan en la importancia de acudir al especialista al primer indicio.
Según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), la enfermedad de Alzheimer afecta a unas 600.000 personas en España.
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(iStock by Getty Images)
Unas cifras que irán en aumento en los próximos años, ya que se estima que dentro de 35 años podrían existir más de 1,5 millones de pacientes.
Aunque en la última década se ha realizado un avance notable en la detección precoz de la enfermedad, actualmente en España se diagnostican cada año unos 40.000 nuevos casos de Alzheimer.
Sin embargo la SEN estima que entre un 30 y 40% de los casos podrían estar sin diagnosticar, solo están identificados un 20% de los casos que aún son leves.
El problema es que cuando una persona empieza presentar los primeros síntomas clínicos, la enfermedad ya lleva años presente en su cerebro. Esto hace que las primeras fases del Alzheimer suelan pasar desapercibidas.

(Foto: Getty Images)
Hasta que no se produce una disfunción o pérdida neuronal que el enfermo no puede compensar, no suele acudir a la consulta del médico.
De hecho, no lo hace hasta que sufre alteraciones importantes de memoria o sospecha de deterioro cognitivo. Pero entonces la enfermedad ya está avanzada.
Por eso, los expertos señalan en la importancia de acudir al especialista al primer indicio.
“Debemos, reducir el número de personas en las que se diagnostica esta enfermedad en fases avanzadas, pero también aumentar la sensibilización social para que se entienda que la causa de la pérdida de facultades y de la capacidad de hacer cosas no es necesariamente por envejecimiento y que, por lo tanto, debe ser evaluada. Éste es otro aspecto prioritario desde el punto de vista médico” , señala la Dra. Sagrario Manzano Palomo, coordinadora del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

(Foto: Getty Images)
Sobre todo hay que prestar atención a síntomas que podemos recordar como las cuatro Aes y una C. Las Aes son:
1. Amnesia: incapacidad para recordar hechos recientes, aún a pesar de que se utilicen pistas o claves;
2. Afasia: dificultad para denominar objetos sencillos;
3. Apraxia: dificultad en el manejo de utensilios domésticos o herramientas y
4. Agnosia: dificultad para reconocer el entorno o para reconocer que tiene deficiencias en su memoria.
La C hace referencia a la Conducta, a cambios en el estado de ánimo, irascibilidad y apatía.
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(Foto: Getty Images)
Las recomendaciones de los expertos se centran fundamentalmente en dos puntos clave: detección precoz de los primeros síntomas, y ejercitar la memoria y la función intelectual.
Además, mantener una dieta equilibrada, baja en grasas, protege frente al deterioro cognitivo; y la vitamina E ejerce un efecto protector.
El brócoli, las frutas del bosque, las sardinas y las nueces son algunos de los alimentos que ayudan a mejorar la memoria. Como las algas marinas y la del grasa de pescado.
Así que incluye en tu dieta más vegetales y pescados como salmón, atún, sardinas y arenques, algunas de las mejores fuentes de ácidos grasos omega-3.
En general, mantener unos hábitos de vida saludables puede reducir el 40 por ciento de los casos de Alzheimer, según la Sociedad Española de Neurología (SEN).

Ezzart Esteban dijo...

Los síntomas que desenmascaran al Alzheimer, la enfermedad crónica que provoca mayor dependencia, por encima de otras como el ictus, la enfermedad de Parkinson o las enfermedades vasculares.
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(Foto: Getty/Simarik)
Las enfermedades neuronales siguen estando fuertemente estigmatizadas en la sociedad actual al englobadas dentro de la categoría de ‘demencias’ y asociarlas al envejecimiento.
Sin embargo, la pérdida de memoria (síntoma principal) cada día afecta a personas más jóvenes. Por eso, los expertos señalan en la importancia de acudir al especialista al primer indicio.
Según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), la enfermedad de Alzheimer afecta a unas 600.000 personas en España.
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(iStock by Getty Images)
Unas cifras que irán en aumento en los próximos años, ya que se estima que dentro de 35 años podrían existir más de 1,5 millones de pacientes.
Aunque en la última década se ha realizado un avance notable en la detección precoz de la enfermedad, actualmente en España se diagnostican cada año unos 40.000 nuevos casos de Alzheimer.
Sin embargo la SEN estima que entre un 30 y 40% de los casos podrían estar sin diagnosticar, solo están identificados un 20% de los casos que aún son leves.
El problema es que cuando una persona empieza presentar los primeros síntomas clínicos, la enfermedad ya lleva años presente en su cerebro. Esto hace que las primeras fases del Alzheimer suelan pasar desapercibidas.

(Foto: Getty Images)
Hasta que no se produce una disfunción o pérdida neuronal que el enfermo no puede compensar, no suele acudir a la consulta del médico.
De hecho, no lo hace hasta que sufre alteraciones importantes de memoria o sospecha de deterioro cognitivo. Pero entonces la enfermedad ya está avanzada.
Por eso, los expertos señalan en la importancia de acudir al especialista al primer indicio.
“Debemos, reducir el número de personas en las que se diagnostica esta enfermedad en fases avanzadas, pero también aumentar la sensibilización social para que se entienda que la causa de la pérdida de facultades y de la capacidad de hacer cosas no es necesariamente por envejecimiento y que, por lo tanto, debe ser evaluada. Éste es otro aspecto prioritario desde el punto de vista médico” , señala la Dra. Sagrario Manzano Palomo, coordinadora del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

(Foto: Getty Images)
Sobre todo hay que prestar atención a síntomas que podemos recordar como las cuatro Aes y una C. Las Aes son:
1. Amnesia: incapacidad para recordar hechos recientes, aún a pesar de que se utilicen pistas o claves;
2. Afasia: dificultad para denominar objetos sencillos;
3. Apraxia: dificultad en el manejo de utensilios domésticos o herramientas y
4. Agnosia: dificultad para reconocer el entorno o para reconocer que tiene deficiencias en su memoria.
La C hace referencia a la Conducta, a cambios en el estado de ánimo, irascibilidad y apatía.
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(Foto: Getty Images)
Las recomendaciones de los expertos se centran fundamentalmente en dos puntos clave: detección precoz de los primeros síntomas, y ejercitar la memoria y la función intelectual.
Además, mantener una dieta equilibrada, baja en grasas, protege frente al deterioro cognitivo; y la vitamina E ejerce un efecto protector.
El brócoli, las frutas del bosque, las sardinas y las nueces son algunos de los alimentos que ayudan a mejorar la memoria. Como las algas marinas y la del grasa de pescado.
Así que incluye en tu dieta más vegetales y pescados como salmón, atún, sardinas y arenques, algunas de las mejores fuentes de ácidos grasos omega-3.
En general, mantener unos hábitos de vida saludables puede reducir el 40 por ciento de los casos de Alzheimer, según la Sociedad Española de Neurología (SEN).

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